APROPIACIÓN CULTURAL

©Archivo Fototeca Pedro Guerram UADY, Yucatán

Apropiación de la Memoria Afrodescendiente: Colonialidad Antropológica y Patrimonio Oficial

Dr. Raúl Moarquech Ferrera-Balanquet

La relación asimétrica que impone la antropología cuando investiga y re-replantea los archivos coloniales y nacionales indica una apropiación cultural que se justifica detrás de una “investigación de archivo”. Los investigadores antropológicos —quienes no son, ni se identifica como afrodescendientes— se vislumbran como la autoridad sobre la memoria histórica de la comunidad afrodescendiente. Estos antropólogos, después de realizar investigaciones de archivos, definen un campo de trabajo sin entender como sus pesquisas objetivas coloniales cartesianas se convierten en apropiación cultural.

Cuando esta dinámica no-afrodescendiente convierte al antropólogo no-afro en “autoridad”, las puertas a los archivos, museos, fototecas e instituciones culturales del estado-nación son cerradas y bloqueadas para investigadores, artistas y curadores afrodescendientes, quienes realizan un trabajo desde la subjetividad, la memoria, saberes y conocimientos comunitarios afrodescendientes.

Al exponerse como “autoridad,” el antropólogo no-afro construye una visión emblanqueada colonial de la historia, la memoria y la presencia afrodescendiente. Una vez más, la estrategia colonial antropológica re-inscribe un mecanismo moderno colonial racista que eleva su “autoridad” emblanqueada, des-colora las experiencias afrodescendientes y condiciona a la comunidad a una posición subalterna en la cual se recicla el racismo colonial. El antropólogo no-afro, ahora convertido en “autoridad” del acervo histórico comunitario, se siente con la autoridad de re-interpretar y re-significar la memoria histórica, cultural visual y la materialidad afrodescendiente. Sin consultar a la comunidad, el antropólogo no-afro convertido en “autoridad” se inserta en la memoria oficial del estado-nación y favorece con su práctica colonial a la política racista multicultural. Su discurso justificará la falta de apoyo y recursos para la comunidad afrodescendiente y argumentará que su aparato ideológico cultural le da visibilidad a los afrodescendiente, aunque no reconoce que su aparato emblanqueado es un mecanismo de borradura colonial.

Importante hacer un análisis decolonial de la forma y estructura que el antropólogo no-afro convertido en “autoridad” desarrolla para desplegar la memoria histórica en su discurso visual y cronología histórica. Recordemos que no ha consultado a la comunidad y su discurso, el cual es subjetivo, es un discurso antropológico colonial emblanqueado, tal cual y como es su experiencia de vida.

Debemos diferenciar la memoria viva afrodescendientes y como los sujetos comunitarios re-significan y conversan con la memoria histórica. Las conexiones que emergen desde la subjetivad afrodescendiente no se parecen en nada a la forma y estructura que el antropólogo no-afro convertido en “autoridad utiliza para presentar la memoria histórica afrodescendientes. Esta puede estar inscrita en un archivo colonial pero la diferencia subjetiva étnica que discursa sobre el archivo difiere de la visión antropológica en forma, tiempo, espacio, movilidad, geometría, sonoridad, colores, sentir y percepción.

Lxs sujetxs y comunidades afrodescendientes, inmersos en la memoria histórica debido a su experiencia de vida y herencia cultural, realizan conexiones más allá de la memoria histórica y relacionan la memoria viva y sus testimonios con la memoria ancestral, la espiritualidad y el sentipensar afro que viene inscrito en la inteligencia celular de lxs afrodescendientes.

Es en estas diferencias, rupturas e intersticios en donde se puede resaltar las dinámicas racistas antropológicas de una curaduría que utiliza a la memoria histórica afrodescendiente inscrita en los archivos oficiales para ser expuesta en un mueso oficial del estado-nación.

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